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Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

23 jun. 2016

Ser exitos@ en la cama


Hemos creado muchos parámetros para medir el nivel de éxito de una persona en la vida: instantáneamente pensamos en cuánto gana, cuánto guarda, cuánto gasta; donde vive, qué mediosde transporte utiliza, cuánto y adonde viaja; cuánto pesa, cuánto come y hasta cuánto coge.


Sí, quizá hace diez años, la vida sexual quedaba por fuera de la imagen de una persona exitosa, pero hoy, a fuerza de masificar una revolución sexual que posiblemente sólo pueda ocurrir como la suma de evoluciones sexuales muy personales, hemos convertido a la sexualidad en un ítem más en la lista de quien consume la imagen del triunfo y la derrota como ley de vida.


La misma siempre me pareció más de perdedores que de ganadores, un intento mediocre de diferenciarse de los demás mediocres en una determinada escala de mediocridad. Será porque para mí ser exitos@ es algo que se aparenta más que algo que se vive y disfruta. ¿Cuántas veces imaginamos que alguien es feliz por que se muestra contento y sin embargo es aún mas infeliz que uno que se muestra descontento?


Me niego a creer que todas las personas tengan exactamente los mismos objetivos de vida y la misma manera de medir sus logros de acuerdo a sus propias expectativas. Es esa imposición de un único modelo de vida y una única forma de alcanzar la plenitud la que me impide dejarme seducir por una sola forma de prosperidad. También por la dualidad de que se es ganador o perdedor, de que no hay términos medios, de que no hay buenas y malas rachas, de que todo es absoluto: si algún objetivo no se alcanza en el término corto o medio, nos creemos que será imposible alcanzarlo en el largo plazo. Me recuerda demasiado a la dicotomía religiosa del bien y el mal, de un dios y un demonio, y ahí es cuando mi intelecto hace sonar la alarma de pensamiento independiente de Groening en la forma de la duda razonable y mi cuerpo automáticamente hace sonar la alarma de sexualidad independiente en la forma de sequedad vaginal.


Quizá sea por eso que la cama me resultó atrayente como espacio de desarrollo personal sin posibilidad de competencia: quien logra una vida sexual satisfactoria, a su propia imagen y semejanza, es quien descubre lo que le gusta y consigue compartirlo con otras personas a quienes también les gusta (y hasta disfrutarlo en soledad). No hay perdedores, no hay posibilidad de compararse con nadie más, porque cada persona es única y lo que puede dar en la cama, no lo puede dar nadie más. Podrás lograr tener más compañeros sexuales, o más estéticamente aceptables, o más homo o hetero, o más flexibles o creativos, pero lo que tengan para dar y recibir en la cama seguirá siendo irrepetible. Si existe un lugar en el que puedes ser tú mismo es en la cama, y entonces, cada encuentro sexual se vuelve un Gran Éxito, como una canción más en el álbum de los mejores temas de un cantante.

A mi entender, es exitoso sexualmente quien logra:

• tener sexo con la frecuencia con la que lo necesita (y primero, descubrirla).

• tener sexo con las personas con las que lo desea, siempre y cuando ellas lo deseen (no

puedo imaginar mayor perdedor/a en la cama que quien consigue sexo con quien lo desea

mediante el forzamiento o el chantaje sexual).

• no auto­obligarse a tener sexo para seguir modas, tendencias y presiones sociales.

• realizar las prácticas que le gustan (y encontrar otros que disfrutan las mismas prácticas).

• disfrutar la masturbación a solas y en compañía, sin dejar de tener sexo en compañía por

maturbarse, ni de masturbarse por tener sexo en compañía.

• planificar las implicaciones y consecuencias de cada acto sexual (qué tipo de relación se

busca y/o se ofrece, planificación familiar y protección de ETS a través de anticoncepción).


El éxito en la cama no depende de con quien logres acostarte, porque eso ya entra en el terreno de
 la competencia: que si con personas de plata, delgadas, rubias, de ojos celestes, de tal o cual género u orientación sexual. El éxito en la cama no depende de cantidades: no importa cuántas veces acabas, ni siquiera si acabas, mientras te desconectes de todo lo demás y te reconectes con tu cuerpo, con tu mente, con tu alma, con quien tienes al lado, debajo o encima. Incluso una persona asexual podría considerarse exitosa sexualmente si logra justamente el objetivo de llevar una vida sin sexo, sol@ o acompañad@, sin tener que estar fingiendo interés en público o recibiendo cuestionamientos sociales por su elección poco convencional.


Quien necesita que otros fracasen para sentirse mejor consigo mismo es como quien necesita de la existencia de los malcogidos para hacer de cuenta que se siente pleno sexualmente. Creo que quien realmente gana, quien alcanza el ÉXITO, es quien disfruta sus elecciones de vida, logrando alejarse del punto de partida (lo que le tocó) y consiguiendo vivir a su manera (lo que eligió). No creo que sea tan difícil oponer la idea tan vasta de placer al concepto tan reducido de éxito, el de procesos de vida al de progreso.


¿Disfrutas? Entonces, al menos para mí, eres una persona exitosa. ¿Estás en vías de encontrar tu forma de disfrutar? Entonces, al menos para mí, eres una persona exitosa. ¿No mides tu éxito en comparación con el de otras personas? Entonces, al menos para mí, eres una persona exitosa. ¿No te interesa la noción de éxito o no te planteas si eres existos@ o no? Mejor aún, porque es posible que el éxito sea cosa de mediocres y que en el simple devenir placentero de la vida como cada uno quiere vivirla, haya menos fracasos de los que nos quieren hacer creer, y en el de la vida sexual como cada uno quiere orgasmearla, haya menos fracasados de los que nos quieren dejar de coger para pensar.

23 may. 2016

Interrupción voluntaria del embarazo



El que está a favor, le dice interrupción del embarazo. El que está en contra, le dice aborto. El que está a favor, le dice derecho individual. El que está en contra, le dice asesinato. El que está a favor, intenta no ser llamado abortista o pro-muerte. El que está en contra, se autodenomina pro-vida. El que está a favor, cuestiona hechos. El que está en contra, invoca deidades.

Lo cierto es que, le digas como le digas, el debate está agotado. Ambos frentes ya han creado vocabulario específico, argumentos diversos y más odio del que puede caber en un estadio de fútbol lleno en un superclásico o del que puede ahuyentar una multitud cantando como un mantra Imagine de John Lennon. Basta de diálogo, esto es lo que me corresponde y listo. A cada quien lo suyo.

Cada minuto que se gasta intentando convencer al otro en vez de respetar su punto de vista, intentando continuar con la mentira de que todos somos felices de la misma manera y de que tenemos que tener los mismos objetivos de vida para poder considerarnos una sociedad, negando asistencia médica personalizada y gratuita, volviendo a recrear la eterna pelea entre dioses y ciencias, nace otra persona no deseada a un mundo que simpatiza más con una célula que con un recién nacido.

Que si se considera persona a la cigota… STOP. Si decides considerar que toda célula de tu cuerpo tiene el mismo derecho que tú a la vida, entonces deja de cortarte las uñas y de ir a la peluquería. Y si decides que no, ¿cuál es la diferencia entre las células que decides proteger y las que no? ¿Biológica o cultural?

Que el derecho a la vida del nonato… STOP. ¿Es válido negarle derechos al que ya nació para garantizarle esos mismos derechos a quien aún no existe? ¿Y durante nueve míseros meses? Porque una vez nacido, nadie hará cola para proveerle comida, abrigo y techo, aunque se haya amontonado para manifestarse por su nacimiento.

Que nadie tiene decisión completa sobre su cuerpo… STOP. Generalmente, quienes se manifiestan a favor de la interrupción voluntaria del embarazo, también consideran derechos no reconocidos la eutanasia y la eugenesia; los tres podrían ser los pilares para la libertad completa sobre el cuerpo, que hoy todavía es un bien del estado, como cuando éramos siervos de la gleba. Si no deseas tener libertad total sobre tu cuerpo, estás en tu derecho de no interrumpir los embarazos y no optar por el suicidio asistido. Pero si es lo que deseas, ¿dónde está tu libertad? No la tienes.

Que si el embarazo es resultado de violación o no… STOP. ¿Por qué habría que hablar de violación para hablar de interrupción voluntaria del embarazo? En un mundo en el que está probado que se castiga a la víctima y no al violador, ¿se vale apilar un problema encima de otro como excusa para no solucionar ninguno? Si quieren hablar de violación, hablemos de violación. Pero si estamos hablando de interrupción del embarazo, no hablemos de violación. No hablemos a la vez de dos situaciones en las que se está obligando a una víctima a hacer lo que no quiere: a tener sexo no consensuado o a parir sin elegirlo. No aceptemos la doble victimización por parte del que viola, el cuerpo o los derechos.

Que por qué decidiría la mujer en algo que es de a dos... STOP. ¿Por qué decidir no gestar tendría que ser una decisión de a dos si que te la pongan y se vayan no es una decisión de a dos? El nivel de responsabilidad en el acto sexual es similar para todos sus participantes, pero no es el mismo en cuanto a la gestación se refiere. La única forma de que la desigualdad biológica de que este proceso ocurra dentro del cuerpo de la mujer no se convierta en inequidad, es que nadie más que ella pueda decidir sobre el mismo.

Que si se legaliza será usado como único anticonceptivo... STOP. Al no existir anticonceptivos infalibles, aplicables tanto al cuerpo femenino como al masculino y sin efectos secundarios sobre la sexualidad de quienes los utilizan, además de gratuitos o considerados como un gasto más de la canasta familiar, puede ser utilizado como único método anticonceptivo ahora mismo. Mientras estas condiciones no cambien, el embarazo seguirá siendo un riesgo y no una elección. Y el mundo seguirá dividido entre quienes son hijos deseados y quienes no.

Que si es un pecado... STOP. ¿Por qué pecado y crimen tendrían que ser la misma cosa? Uno lo juzga un dios de un culto que no todos profesan, el otro lo juzga un juez de un estado al que todos donamos nuestros impuestos. Lo que pasa es que el estado no es realmente laico, la creencia sigue siendo superior a la razón, y las creencias particulares más importantes que las razones personales. ¿Por qué la disponibilidad de todo tipo de herramientas para la planificación familiar sería pecado y el pensar distinto sería un crimen? Si alguien no cree en ningún dios, ninguna mayoría o minoría que sí cree tendría derecho a imponer su criterio sobre todos los demás, ¿o sí?

Que si los profesionales de la salud no están de acuerdo con el procedimiento, no tienen que realizarlo... STOP. Quizá hay que mejorar los criterios de selección de candidatos al momento de la elección de carreras… si una decisión común y corriente que tendrás que tomar día a día en un trabajo que repercute directamente en la sociedad se verá afectada por tus creencias, ¿es correcto que se te permita elegir carreras médicas? Es como decir que si un maestro no está de acuerdo con la forma de crianza desde la casa, podría negarse a enseñar o que si un policía se encuentra en un dilema ético durante la resolución de una situación delictiva, podría negarse a actuar. ¿Por qué la objeción de conciencia es un derecho de unos pocos privilegiado y unos no pocos sin privilegios no pueden objetar o negarse a hacer con su cuerpo lo que demandan los demás?

Lo cierto es que los únicos que tienen hoy su derecho garantizado son quienes se manifiestan en contra, pero no quienes se encuentran a favor. Reconocer el derecho a interrumpir un embarazo no deseado, sin importar su origen ni circunstancias, permitirá que muchas personas vivan su vida de acuerdo a sus propias metas y principios, pero no obligará a quienes por razones religiosas, morales o personales, no deseen realizarse un procedimiento de interrupción, mientras que quienes están a favor hoy sí están siendo obligados a gestar y parir. El derecho de uno termina donde empieza el derecho del otro… entonces, la libertad de vivir cada uno de acuerdo a sus propias “concepciones” es lo que debe ser garantizado. La libertad es poco más que tener opciones; no tener opciones o ser obligado a optar por lo mismo que los demás aún en contra de tu voluntad, eso, si no me equivoco, es esclavitud.

Cada minuto que se desperdicia debatiendo lo indebatible, mueren mujeres por procedimientos clandestinos; son abandonadas o estafadas en un momento en que están vulnerables, necesitan atención médica y psicológica con urgencia; cuando realmente se pone en juego el alcance real de la democracia de la que tanto nos llenamos la boca, de los derechos humanos de los que tanto se escucha y tan poco se ve. Cada minuto que pasa discutiendo si creemos qué fue primero, si el huevo o la gallina, es una vela más en el velorio de las libertades individuales y es un pequeño homenaje que le rendimos a las dictaduras de las que tanto renegamos.

STOP.

Disculpe que lo interrumpa yo, es posible que su madre no haya podido hacerlo.

22 may. 2016

Tareas del hogar

A lo largo de la vida, la sociedad nos va asignando tareas de acuerdo al lugar que se nos indica que tenemos que ocupar. Si eres varón de nacimiento, seguramente se esperará de ti que puedas mover cosas pesadas y arreglar cosas tecnológicas. Si eres mujer de nacimiento, seguramente se esperará de ti que puedas fregar, cocinar, coser y parir. Ningún niño, niña o adolescente puede no estar familiarizado con la TAREA PARA EL HOGAR que te dan en la escuela; igual que ninguna ama de casa del siglo XX o anteriores puede no estar familiarizada con las TAREAS DEL HOGAR (y ninguna del siglo XXI tendría por qué estar familiarizada con ellas).

Solemos centrarnos en la figura de la mujer cuando discutimos las pequeñas injusticias diarias: que una mujer que limpia casas sea ASISTENTA mientras que un hombre que limpia casas sea MAYORDOMO; que una mujer que cocina para una familia distinta de la suya sea COCINERA pero que si le cocina a la suya sea solo MUJER, mientras que un hombre que cocine para su familia o para otra distinta sea un CHEF; que un hombre que realiza arreglos, tareas de plomería o electricidad cobre por realizar ese trabajo, mientras que una mujer que plancha, lava y limpia no cobre por realizar ese trabajo.

Entonces, lo que pasa con la figura de la mujer, lo conocemos todos. Se la da por sentado, se la discrimina en silencio, se la encasilla públicamente. Pero, ¿qué pasa con la figura del hombre? La persona con cuerpo de hombre es atendida toda la vida por su madre, hasta que ella se pasa la posta con su mujer. Una persona que es atendida toda la vida por mujeres como si fueran seres inferiores, termina creyéndolo y tratándolas como tales. Y creyendo que la tarea de atender a otros sin retribución alguna es “naturalmente” una función femenina.

Los hombres ya no son los cazadores que eran ni las mujeres, las recolectoras que éramos. Lo justo y necesario de la evolución es que al cambiar las familias se empiecen a cuestionar los roles pre-establecidos y las obligaciones asignadas arbitrariamente por la sociedad. Nuevamente una situación económica global es la que abre el camino para otra liberación femenina, como antes el derecho al trabajo fuera de la casa o al voto se consiguiera por faltante de hombres producto de las guerras mundiales, en época de crisis muchos hombres desempleados terminan cediendo por necesidad su lugar como fuente de ingresos y convirtiéndose en “amos de casa”.
Sea por revolución, evolución o necesidad, resulta que un hombre puede ser tan buena madre como una mujer, puede cocinar igual o mejor de bien y puede también limpiar, barrer, escurrir, etc., sin perder su status de hombre. Y los niños, niñas y adolescentes pueden tener familias con una mujer y un hombre a cargo como siempre fue pero distinto de lo que siempre fue, en equidad y no en esclavitud; o con dos hombres o dos mujeres a cargo. Y después pasarse la posta del cuidado con un hombre, una mujer o un otro, pero ésta vez, de un cuidado mutuo, negociado, igualitario.

Hoy descubro que mi gran dedicación por cultivar mis habilidades amatorias puede haber sido en algún nivel un intento por torcer mi destino social de mujer, distanciándome lo más que pude de la cocina. Lamentablemente, lo más lejos que llegué, fue al dormitorio. Sin embargo, cuando logro hacerme el tiempo, entre estudio, trabajo, actividades de tiempo libre y familia, puedo llegar a disfrutar cocinar, de la misma manera en que puedo llegar a disfrutar alguna actividad sexual distinta a las regulares de forma esporádica. Permitirme hacer un cheesecake casero podría ser entonces como aceptar una sesión de bonding; hacer una cena completa, con entrada, plato principal, postre y lavar los platos, sería como aceptar una sesión de fisting. Y así…

En las tareas del hogar como en la cama, lo que jamás puedo llegar a disfrutar es la imposición. Que nadie me diga que la tengo que chupar porque soy mujer porque lo encuentro poco diferente a que me digan que tengo que lavar los platos porque soy mujer. Nací con este cuerpo de mujer, naciste con ese cuerpo de varón. Punto. Eso no tiene nada que ver con la distribución de quehaceres hogareños, cuidado de los hijos o de los adultos mayores, economía del hogar ni educación familiar.

Les dejo como TAREA PARA EL HOGAR esto de reflexionar que cualquiera puede realizar las TAREAS DEL HOGAR. Sin importar su género, de nacimiento o autopercibido. Y como reza el dicho, un poquito cada uno, no le hace mal a ninguno.